martes, 4 de octubre de 2011

UFM: Una nueva forma de dogmatismo

Este artículo pareciera una crítica directa a una institución de educación universitaria de Guatemala. Pero en realidad se trata de un análisis de sus principales intelectuales, especialmente aquellos que copan los medios de comunicación de este país. La Universidad Francisco Marroquín es en la actualidad la principal vocera del neoliberalismo, además sus economistas ocupan la mayoría de espacios en los medios de comunicación.

Esta institución básicamente se dedica a reproducir la filosofía económica del libre mercado. Especialmente rinden homenaje a Ludwing von Mises, Milton Friedman y Hayek como sus mentores. Les dedican monumentos o colocan sus nombres a bibliotecas y salones. Ahora, en sí quiero precisar los nombres de sus principales voceros, y la descripción de un rivalidad entre posturas teóricas, o mejor dicho entre dogmas.

Durante la guerra fría se polarizaron los discursos tanto capitalistas como socialistas. La rivalidad entre EEUU y la Unión Soviética se reprodujo en el tercer mundo, parecíamos los títeres de las dos superpotencias. Ambos apoyaron con armamento y adoctrinamiento a sus subordinados, en general los países tercermundistas terminaron pagando el precio de la confrontación asesinándose entre ellos mismos.

El fin del socialismo real condujo a la extensión del neoliberalismo, entonces los teóricos de la Universidad Francisco Marroquín comenzaron a ganar protagonismo, los hechos del mundo parecían darles la razón. En aquel momento Rusia y China se encontraban en plenas reformas internas, y la izquierda internacional comenzó un proceso de decadencia. El discurso de Fukuyama en el "Fin de la Historia" parecía la nueva biblia del mundo.

Durante la última década el rector de dicha institución Manuel Ayau junto con otros discípulos como Jorge Jacobs, Fritz Thomas, José González Merlo o Hugo Maúl han extendido sus ideas participando en los espacios de televisión y prensa escrita. Su discurso se empezó a convertir en una verdad absoluta, es decir en un catecismo, algo que también ocurrió a los marxistas en el pasado y que terminaron pagando caro.

Para estos personajes el mercado pareciera no tener fallas, mientras el Estado resulta ser culpable de la desgracia social. Aunque estas palabras parezcan simplistas solo son una reproducción de los discursos de estos economistas. En la actualidad esta economía de mercado atraviesa por contradicciones agudas, la crisis financiera y social que afecta al primer mundo ha generado un verdadero dolor de cabeza a los neoliberales.

Estos teóricos han encontrado en los hechos actuales un verdadero dolor de cabeza, la crisis financiera de 2007 - 2008 condujo a la adopción de medidas neokeynesianas, es decir, una absorción estatal de capitales privados. Aunque numerosos teóricos atinadamente han señalado que la privatización concebida por los neoliberales solo se aplica en el tercer mundo, puesto que en Norteamérica y Europa se han mantenido intervenciones del Estado, solo que ahora parecieran ser mayores.

Y es que el neoliberalismo en el primer mundo no se aplicó de una forma tan agresiva. A pesar de esto el gobierno de EEUU y las potencias europeas se han lanzado en una ola de rescates financieros. Pero los teóricos de la UFM asumieron una postura previsible, ajustaron la realidad a su concepción ideológica, es decir, se interpreta la realidad a manera que el manual no falle, esto se conoce como dogmatismo académico.

No tardaron en criticar a los gobiernos, puesto que para el neoliberalismo dogmático son siempre los responsables de las desgracias de todos. Los empresarios o capitalistas siempre deben resultar ilesos. Pero será necesario el debate de algunas ideas puntuales de estos teóricos, el más influyente de ellos fue Manuel Ayau, uno de los fundadores de esta institución, e incluso lideró un proyecto derechista que buscó una reforma constitucional.

Son numerosas sus publicaciones, un elemento fundamental reside en la crítica a los líderes políticos, una primera afirmación interesante es considerar que "el mercado es el único sistema que puede sacar a un país de la pobreza, es un orden espontáneo en el que se respetan los derechos individuales". Esta es una afirmación dogmática, principalmente porque se refiere al mercado de forma idealista, es decir una categoría perfecta en teoría.

Los países capitalistas y socialistas que lograron niveles de bienestar material para sus ciudadanos o habitantes han mantenido un estado que apoya a los más pobres, principalmente mediante servicios públicos de calidad. Los países del primer mundo mantienen un orden jurídico, no solamente para regular la relación entre gobernantes y gobernados como señalan los liberales del siglo XVIII, sino que también para evitar los abusos de los capitalistas, Ayau no menciona que fue en los países industrializados donde surgieron las manifestaciones obreras que permitieron la creación de leyes laborales.

Entonces "el mercado" por sí solo no genera por acto de magia beneficios para todos, este esquema no se aplica a ninguna nación del mundo, puesto que siempre existe de alguna u otra forma un sistema de servicios públicos y una legislación que controle a los empresarios para que no abusen de los trabajadores. Si ese mercado no estuviera regulado por leyes, no se respetarían los "derechos individuales".

La crítica hacia los políticos es constante, y regularmente rechaza los análisis históricos profundos, puesto que prefiere el análisis mecánico y simplista, señala en su artículo "Qué fácil": "La diferencia de prosperidad estriba en el sistema que rigió las actividades económicas que produjeron la riqueza y no en los hombres". Esto quizás expresa un favoritismo hacia EEUU o su proceso histórico, pero oculta que en Latinoamérica fue precisamente el sector criollo quien no pudo salir del esquema latifundista, y sobre todo que sufrió el asedio británico y posteriormente estadounidense, el cual continúa en la actualidad.

Otra afirmación cuestionable de Ayau consiste en rechazar la existencia de ideologías, pero mantener principios ante todo ideológicos, es decir, es una contradicción. El dogmatismo en este caso consiste en rechazar u ocultar la defensa particular de un credo político e ideológico, es decir, el libre mercado. Ante esto Ayau privilegia los principios teóricos del libre mercado ante la realidad de las naciones y sus procesos históricos particulares.

Manuel Ayau mantuvo la influencia ideológica del liberalismo político clásico, es decir, no puede negar la necesidad de leyes en un estado. La teoría liberal ciertamente es aplicada en países industrializados, como Norteamérica y Europa Occidental, pero oculta el proceso particular latinoamericano, en donde nuestras "revoluciones liberales" no impulsaron un capitalismo independiente, sino que legitimaron con leyes un estado oligárquico dependiente, todas estas son contradicciones entre la teoría y la realidad histórica.

Otro elemento dogmático interesante tiene que ver con la corrupción, este tema es muy común en la región latinoamericana, puesto que los voceros del libre mercado proclaman que "la corrupción de los políticos es la culpable de nuestro fracaso". Esto para que la élite empresarial evada su responsabilidad, es decir busca a quien culpar, y como particularmente los teóricos del libre mercado señalaron este elemento en sus manuales pues los teóricos de la UFM como Ayau lo sostuvieron.

Para Ayau la corrupción es causada por la intervención estatal, es decir que puede solucionarse excluyendo a los políticos de las actividades económicas. Sin embargo acusa a los países socialistas de generar más corrupción, lo curioso es que la legislación y otras acciones existen precisamente porque los capitalistas no respetan los derechos individuales que proclama Ayau, además de ser cómplices de la corrupción que tanto critican.

Muchas normas fueron creadas para evitar el abuso de empresarios monopolistas o corruptos que a falta de regulaciones arrastraron a la miseria a miles de personas, y esto ocurrió en países del primer mundo como Inglaterra o los mismos EEUU. Entonces el dogmatismo también consiste en negar las realidades históricas, estas naciones son prósperas económicamente, pero esa sociedad libre de Ayau es aún un "concepto teórico".

Las ideas de Manuel Ayau generalmente son abiertamente reproducidas como una especie de verdad. Es decir, se cae en un culto al caudillo, lo cual genera que sus seguidores sean abiertamente dependientes intelectualmente de su líder. Esta es una característica de los discípulos de las escuelas, se trata de idealizar al líder, precisamente lo que el mismo Ayau criticó de los países socialistas es reproducido por sus discípulos cercanos.

Y es que lo riesgoso en una universidad es permitir que una sola persona tenga tanta influencia intelectual sobre sus discípulos. Esto porque castra la libertad de pensamiento de sus intelectuales, precisamente se contradice el principio liberal. Y es que entonces se convierte en una reproducción dogmática de las ideas liberales, en donde no se respetan las verdaderas libertades que deben estar garantizadas en la constitución de todo país democrático.

Este personaje fue entonces el caudillo intelectual de la UFM, aún sus ideas se reproducen en los medios abiertamente. Los problemas nacionales e internacionales tienen solución únicamente mediante la aplicación disciplinada de un modelo teórico, es decir, que no existe en la realidad, sino que es producto de muchas horas de pensamiento en un escritorio. Desafortunadamente la realidad particular de nuestros países rechazaría fácilmente esas disposiciones, que objetivamente fueron plasmadas en un proyecto llamado Prorreforma, el cual fue rechazado en el congreso de Guatemala hace unos años.

Un discípulo de Manuel Ayau ya mencionado es el periodista Jorge Jacobs, quien es un ejemplo mucho más claro de lo que es el dogmatismo académico. Es columnista del mismo periódico en el cual escribió Ayau, tiene menos influencia intelectual puesto que se considera su alumno, sus publicaciones contienen críticas reiteradas contra los gobiernos, especialmente los izquierdistas y social demócratas, además de promocionar Prorreforma.

Sus columnas expresan sintéticamente un repudio hacia la izquierda latinoamericana, especialmente al presidente venezolano Hugo Chávez. Además de criticar constantemente al gobierno, acusarlo de corrupto e inepto, además de rechazar toda responsabilidad de los sectores empresariales en las crisis. También es destacada la crítica contra los impuestos particularmente aquellos que afecten al sector empresarial, y al salario mínimo en la ley.

Todas las ideas concuerdan de forma mecánica con las de su mentor Ayau, este es uno de los ejemplos más claros de dogmatismo, cuando existe excesivo respeto en donde desaparece la libertad de pensamiento, es como castrar el intelecto. La libertad entonces se convierte en una categoría vacía ajustada al interés particular de unos pocos, contrario a los intereses individuales, es decir los verdaderos principios libertarios.

Entre los artículos de Jacobs sobre el proceso venezolano destacan los señalamientos puntuales, uno de ellos referente al referéndum de 2007, en donde los chavistas buscaban reformar la constitución de 1999. El triunfo del NO fue celebrado por toda la derecha latinoamericana como si se tratase de una victoria propia, este periodista sin embargo señaló que "El resultado del referéndum en Venezuela fue una sorpresa para casi todos. No tanto porque haya ganado el "No" sino porque Hugo Chávez lo permitiera y lo aceptara".

Es interesante esta declaración puesto que directamente ronda el dogmatismo y el fanatismo. Jorge Jacobs pone en duda la transparencia de las elecciones en Venezuela si se trata de una victoria del gobierno, pero cuando es una derrota, entonces si se trata de la "verdad". Este tipo de declaraciones pueden contener también una dosis de resentimiento ante el rechazo a la propuesta de su mentor Ayau.

El fanatismo de Jacobs lo ciega de la realidad, ve con pesimismo cualquier acontecimiento ocurrido en Venezuela, las derrotas del gobierno las asume como victorias propias. Las declaraciones de este periodista buscan ante todo satisfacer una postura política liberal conveniente, pero basada en resentimiento y fanatismo, no realmente en análisis crítico de la realidad, el proceso venezolano ha sido apoyado por las mayorías, esto molesta a muchos neoliberales.

En un artículo publicado por este mismo periodista rechaza su postura dogmática. La cual fue planteada por una estudiante de la UFM, principalmente sobre los discursos de Al Gore sobre el calentamiento global. Para Jacobs este tema es una intervención de los políticos, aunque se ajusta más a una simpatía con la extrema derecha estadounidense, solamente trata de reproducir ese mismo discurso.

Uno de los problemas de la UFM y otras universidades en Guatemala tiene que ver con la copia de modas teóricas o ideologías "made in USA" o "made in Europe", la copia del discurso es sinónimo de modernismo, de vanguardia, pero solamente es un espejismo. Este problema estructural tiene que ver con el carácter colonial de Latinoamérica y la imposición de las ideas europeas y posteriormente norteamericanas.

El dogmatismo en esta universidad no se acepta como realidad pues se cree poseer un discurso favorecido por los líderes políticos y empresariales que a juicio y conveniencia de ellos son exitosos. En el mundo de "libre mercado" no existe opinión válida si esta no concuerda con los manuales de Von Mises, Hayek y demás. Este error solo puede combatirse abriendo la posibilidad de interpretar la realidad de diversas formas.

Se necesita superar la dependencia hacia los caudillos intelectuales que dirigen las ideas de una institución. Las universidades deben caracterizarse precisamente por generar capacidad de interpretación de la realidad, esto no se encuentra en un manual simplificado y mecánico, puesto que solamente provocará adoctrinamiento como sucede con la religión.

Los fanáticos neoliberales no se encuentran solamente en esa universidad, sino que se cuentan por decenas alrededor del mundo. Otro factor lamentable en la región latinoamericana aprovechado por estos tiene que ver con los monopolios informativos. Es muy complicado obtener datos reales y opiniones variadas sobre temas históricos, políticos o económicos, el discurso de "fundamentalismo de mercado"copa muchos espacios.

Este último término "fundamentalismo de mercado" ha sido acuñado por intelectuales de izquierda para designar a aquellos neoliberales que creen en las palabras literales del manual, en donde no existe relación con la realidad. Esto como lo pudimos ver sucedía con Manuel Ayau, para quien el mundo giraba en torno a las ideas de Von Mises y Hayek, no existía otra forma de ver las cosas.

El dogmatismo académico fue una estrategia de los derechistas precisamente para desprestigiar a las teorías de izquierda, principalmente el marxismo, pero en la actualidad ese círculo vicioso se apoderó de la derecha. No niego que los intelectuales tengan derecho a asumir posturas políticas, en el caso de la UFM los profesores son pagados precisamente para representar los intereses de los principales grupos empresariales, esto no es nuevo.

El problema realmente no es ese, sino la interpretación mecánica y absolutizada de ciertos manuales aún cuando muchas veces no concuerdan con la realidad. Es un error también de algunos marxistas, cuando en realidad los acontecimientos no pueden interpretarse refugiándonos en un simple manual que podría estar descontextualizado. La interpretación de los hechos requiere de múltiples puntos de vista, y no se asienta en manuales simplistas.

En este país al igual que otros en Latinoamérica existen monopolios informativos, esto limita la capacidad de discusión, los periódicos serios son pocos, puesto que prefieren dejarse llevar por el amarillismo de los acontecimientos violentos o sensacionalistas. Esto termina siendo una desventaja para la población que desea informarse, puesto que las opciones son muy pocas.




















jueves, 22 de septiembre de 2011

El Estado laico y sus contradicciones en Guatemala

En el mundo occidental la construcción de los estados democráticos conllevó una lucha contra grupos conservadores, particularmente la Iglesia católica y la aristocracia. Los países desarrollados principalmente Francia proclaman los derechos humanos y construyen un modelo político fundamentado en los principios liberales, entre los más importantes se encuentra la laicidad del Estado.

En los países subdesarrollados, particularmente Latinoamérica las dificultades fueron mayores, pues persisten lazos conservadores fundados en alianzas con el clero, y sobre todo la mentalidad terrateniente basada en la coerción, que no respeta la libertad y los derechos. Cuando se aplicó el modelo republicano en Guatemala, a partir de 1847 persistía un gobierno conservador que mantenía privilegios para el clero, como tierras, el diezmo y el control de la educación.

La reforma liberal de 1871 significó una serie de cambios que promovieron la laicidad de la educación y expropiación de tierras al clero. Si bien muchas reformas eran necesarias para la construcción de una república liberal, no se tocó lo más importante, la estructura de propiedad oligárquica de la tierra, no se respetaron tampoco los derechos de los indígenas, en fin la república liberal era únicamente para los ladinos, la mayoría fue excluída.

Otra estrategia de los liberales fue introducir sectas protestantes para romper con el monopolio católico. Los gobiernos sustentados en este sistema oligárquico persisten, la democracia guatemalteca planteada a partir de los Acuerdos de Paz de 1996 ha permitido por lo menos existencia de elecciones libres, pero parece que los principios liberales aún no se entienden del todo.

La Constitución Política de la República de Guatemala promulgada en 1985 expresa la existencia de un estado que garantiza libertad religiosa, libertad de pensamiento, pero contiene privilegios exclusivos para la Iglesia Católica, tales como personalidad jurídica, y que el Estado podrá extenderle títulos de propiedad para los bienes que posee.  Además plantea como optativa la educación religiosa en instituciones públicas, no menciona un carácter laico, el estado tampoco es laico en términos estrictos.

Esto puede ser aprovechado por líderes religiosos para intrometerse en el ámbito público, el ejemplo más claro y chocante fue la participación del pastor evangélico Harold Caballeros en los comicios de 2011, aún cuando la ley lo prohibía. La crisis del país es astutamente aprovechada por líderes religiosos como una oportunidad para ganar adeptos, para acumular espacios de poder aún por encima de las leyes. Aunque este no es el caso más importante, pues líderes católicos también toman partido en los procesos políticos.

La población en general no conoce la idea de "laicidad del Estado", pues en general posee poca educación, acceso a información, y la cultura conservadora y de pocos espacios para la libre expresión reproducen este círculo vicioso. Muchos ideólogos que se proclaman liberales únicamente se preocupan por defender los intereses de los grupos empresariales, de los oligopolios. 

Las críticas al laicismo especialmente del estado están encabezadas hoy por Joseph Ratzinger quien prácticamente ha declarado la "guerra a los laicos". En realidad se debería tratar el tema de respetar los mandatos de casi todas las constituciones liberales, en donde hay que respetar a las religiones además de laicos y ateos. Puesto que todos los seres humanos tienen el derecho universal de pensar distinto, los límites también están contemplados en los mandatos constitucionales, esto no debe olvidarse.

Existen quienes irrespetuosamente proclaman que toda la población es "cristiana", cuando en realidad existen individuos o grupos que no comparten dicho término. Esto forma parte de la incapacidad para aplicar las leyes estipuladas o por la presión de conservadores para mantener los privilegios existentes. En este país se ve lejana la posibilidad para la construcción de un estado laico que genere un ambiente de legalidad para todos.

Al igual que en Guatemala otros países latinoamericanos se ven en desventaja para reivindicar o consolidar el carácter laico del Estado. Puesto que existen corporaciones internacionales que luchan por manipular la política interna de los países. En este sentido discusiones como el derecho reproductivo, entendido como la posibilidad de hombres y mujeres para decidir sobre su cuerpo queda relegada, reiteradamente se recurre a la consigna de "defender la familia" la cual es altamente conservadora.

Entonces alcanzar esa madurez en estos países resulta una tarea difícil, pero a pesar de todo es bastante factible. Requiere de un esfuerzo colectivo que integre diversos sectores progresistas.






jueves, 1 de septiembre de 2011

La religión como instrumento ideológico del modo de producción

El análisis histórico de los modos de producción, conlleva además de los elementos de base económica los niveles de superestructura, entre estos la ideología y religión son determinantes para comprender la entera complejidad de un sistema económico, y más aún de una sociedad. La religión es solo uno de tantos instrumentos ideológicos existentes, sin embargo es uno de los más influyentes.

El marxismo ciertamente ha sido uno de los instrumentos intelectuales más valiosos para la comprensión y explicación de la historia. Sin embargo como apuntaba en el artículo sobre: "Abordaje de la acumulación de capital desde la dialéctica marxista en la actualidad", es necesario retomar elementos que el marxismo vulgar dejó a un lado, una interpretación mecanicista prioriza la base económica como determinante de la superestructura.

Pero esa afirmación tan tajante, llevada a cabo mecánicamente nos envuelve en un marxismo vulgar. Ciertamente el congreso de Francia de los años setenta criticó ese dogmatismo, y uno de sus aportes fue la importancia de estudiar los fenómenos ideológicos como partes integrantes de los hechos históricos. Por esta razón creo que la ideología como elemento determinante en los modos de producción no puede dejarse de lado.

Durante la edad media la Iglesia Católica mantuvo el monopolio del conocimiento en Europa. La escolástica era suficiente para reproducir el feudalismo europeo, la censura ideológica, la predestinación y sobre todo la supremacía de la vida espiritual sobre lo mundano eran sus elementos principales. Los siervos estaban atados al feudo, aunque no eran esclavos dependían en gran medida de su señor.

La reforma protestante del siglo XVI es parte de las contradicciones del feudalismo alemán, y se propagaría por el resto de Europa, principalmente Inglaterra. La Iglesia católica pierde terreno frente al avance burgués, el humanismo desplaza a la escolástica, la ciencia poco a poco desplaza a los dogmas de fe absolutos. El panorama intelectual es prometedor, pues se amplía la producción de libros, de gente ansiosa por nuevas ideas, y progresa la ciencia.

El capitalismo asentado sobre la libertad del trabajo, el intercambio comercial que coloca especial importancia al mercado, y mayor libertad para pensar y expresarse, además del predominio de la razón sobre el dogma, van a configurar nuevos instrumentos intelectuales para propagar ese fervor capitalista. Uno de los más importantes va a ser la religión, el protestantismo y el catolicismo en una ardua rivalidad.

Las ideas de los teóricos protestantes van a inspirar los capitalismos nacientes en EEUU, Inglaterra, Alemania, Holanda, etc. Mientras la mayor defensora del catolicismo se hundía en el atraso: España. No se trata de que el progreso sea determinado por ser protestante, pero sí fue un instrumento ideológico que dio soporte al movimiento burgués que llegó a ser dominante.

El movimiento ideológico religioso es interesante pues no se trata de un monopolio intelectual que se queda atrapado en las paredes del monasterio. Se trata de impulsar nuevos valores dentro de la sociedad, elementos antes criticados, poco a poco se convierten en fundamentales, entre ellos la ambición, la austeridad cuando es necesaria, la puntualidad y el esfuerzo configuraron la nueva sociedad capitalista.

Uno de los rasgos esenciales que plantea el sociólogo alemán Max Weber en su obra "Sociología de la religión" es el término "religión de salvación". Las culturas desde tiempos remotos han rendido culto a diversos seres sobrenaturales, ya sea la lluvia, el aire, el fuego, etc. La explicación de las cosas fundamentado en argumentos sea politeístas o monoteístas como más tarde terminará siendo dominante.

La salvación del alma corresponde a una mentalidad que privilegia lo espiritual, en detrimento de lo material, específicamente lo opuesto a la época del capitalismo moderno. Sin embargo será en el Medioevo cuando la salvación llega a su punto máximo, en el capitalismo posterior lo terrenal irá desplazando a lo espiritual. Esto no quiere decir que los humanos dejen de preocuparse por su alma, solamente es que cambiaron las prioridades.

El pecado como instrumento ideológico continúa utilizándose incluso en la actualidad. La necesidad de salvación, de que los humanos son débiles y requieren de un proceso de purificación continúa siendo un argumento fuerte utilizado para justificar la necesidad de afiliación a un culto religioso. En cambio durante la etapa del desarrollo capitalista estadounidense, asentado en el protestantismo, los valores puritanos eran exaltados precisamente para poder hacerse de un crédito, para que existiera confianza entre las personas.

El capitalismo actual difiere mucho de los valores exaltados por Max Weber, precisamente porque las etapas de desarrollo nos muestran profundas transformaciones. Lo terrenal para los capitalistas resulta prioritario, los protestantes encarnan mejor dicha transformación, El catolicismo en aquella época defendido por españoles e italianos solo era ejemplo de atraso y estancamiento, en cambio las naciones prósperas eran Norteamérica y Gran Bretaña.

Los británicos inspirados por un rápido desarrollo industrial iniciaron un proceso de expansión imperialista, el anglicanismo fue el resultado del pleito entre Enrique VIII y el papado. La independencia religiosa inglesa facilitó su crecimiento como potencia. En EEUU también serán valores protestantes los que aceleren la expansión, priorizando el trabajo, la austeridad, y sobre todo el anhelo por una vida mejor en la tierra.



La carencia de ideología de los partidos políticos de Guatemala

Este tema es comúnmente mencionado en foros y espacios de opinión dentro del país. Y es que los partidos políticos en este país son solo vehículos para ocupar espacios de poder dentro del estado. No existe en sí democracia, sino un conjunto cada vez mayor de agrupaciones políticas que luchan por acaparar los jugosos sueldos de los funcionarios públicos, por esta razón el país carece de una cultura democrática.

El colapso de la Unión Soviética significó un duro golpe para la izquierda del mundo. En Guatemala la izquierda cada vez más debilitada tuvo que aceptar su incorporación a la vida política por medios legales, pero se fragmentó y es cada vez más débil. La derecha en cambio acaparó el poder, sin embargo, también fue fragmentándose, de un partido surgieron tres o cuatro nuevos, hasta el escenario actual.

La ideología conservadora derechista es dominante en casi todos los partidos. Es decir, mantener el status quo, rechazar las decisiones polémicas en torno a la moral conservadora, y evitar cualquier iniciativa por enmiendas constitucionales. Al no existir posibilidades en este terreno la discusión queda relegada a problemáticas generadas a partir de la descomposición social, como los altos niveles de violencia y el hambre.

La situación de crisis social en temas como seguridad, salud y educación centran las discusiones de los políticos. Esta derecha muta continuamente de un partido a otro, no logra consolidarse con una visión clara de país. La izquierda por su parte está conformada en diferentes partidos, que también carecen de propuestas y sobre todo credibilidad entre las personas.

Desafortunadamente la poca cultura democrática entre la población y las necesidades más urgentes hacen inviable una discusión profunda sobre la misión que los partidos políticos deben tener. La gente tiende a ser maniatada por las agrupaciones con baratijas, el descontento popular es alto, sin embargo, parece que aún no suficiente para que exista una demanda de los sectores populares organizados que demanden a los políticos propuestas serias.

En general existe en todos los partidos una visión moralista cristiana conservadora. Pretende privilegiar a los monopolios tradicionales, evitar reformas profundas, es decir, cambios constitucionales o del sistema económico. Entonces la propuesta en general no pasa de medidas paliativas, que si bien son necesarias no son duraderas en el largo plazo, un agravante es la penetración del crimen organizado en las instituciones del Estado.

En este sentido se requiere de un liderazgo y voluntad política para enfrentar la grave problemática. La concientización de la población recurriendo a recursos que sean posibles, como algunos medios de comunicación, intelectuales y la educación formal pueden contribuir a incrementar esa conciencia que propicie una mayor presión a las agrupaciones políticas para enfrentar los problemas.

Es también responsabilidad de los intelectuales sin importar su tendencia ideológica o interés de clase el no excluir de las discusiones la necesidad de ideología. No se trata de discursos vacíos, sino de propuestas fundadas en principios, tampoco de extremismos sesgados, el tema pasa por una verdadera construcción democrática.

La descomposición de las instituciones del Estado es un aspecto que preocupa. Puesto que se trata de administradores públicos, es decir su trabajo repercutirá en el futuro de una nación. Al no existir partidos o funcionarios que tengan una visión clara sobre su función seguirá siendo factible el que se corrompan con facilidad, además es una cadena muy larga que se hace casi invencible.

El último factor decisivo en este sentido recae nuevamente en las demandas puntuales de la población y en la organización de partidos sin visiones claras. Los que se seguirá buscando es la implementación de medidas de corto plazo, donde no exista visión de país o conciencia de desarrollo, sino un aprovechamiento de los negocios del Estado, un saqueo constante de recursos que se ha vuelto una historia repetida cada cuatro años.

Las propuestas innovadoras pueden surgir de movimientos sociales o intelectuales también. Pero estos deben existir primero, no es fácil desafiar a la ideología conservadora para proponer otro tipo de visiones que ejemplifiquen la verdadera diversidad de la sociedad.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Las Mega Iglesias

El sociólogo alemán Max Weber en sus obras clásicas "Sociología de la religión" y "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" caracteriza a ciertos credos como "religión de salvación" esto porque es un elemento que destaca entre los propósitos de existencia de las diferentes doctrinas. Y es que si no existiera entre buena parte de los seres humanos esta necesidad pues los credos no tendrían razón de ser.

El contexto histórico particular de Weber nos remite al apogeo capitalista industrial europeo y norteamericano, principalmente el despegue de EEUU. Las empresas capitalistas norteamericanas comienzan a ganar terreno y a desplazar a los británicos. En Latinoamérica se sienten los efectos de la división internacional del trabajo, los países de la región se insertan al mercado mundial exportando materias primas a los países industrializados.

Los conceptos de empresa aún no se aplican a la religión. Será hasta el siglo XX y XXI cuando el libre mercado con su promoción de la privatización en masa y exaltación del consumo, cuando la religión específicamente protestante comience a generar individuos destacados por su capacidad de atraer público, sea por su discurso, carisma o simplemente porque encuentran un mensaje nada despreciable: el afán de lucro.

La Iglesia católica estuvo en apogeo durante la edad media, controló amplias esferas de la sociedad, mantuvo dominio sobre las ideas, la educación, etc. Pero su estrecha alianza con los terratenientes de la época la ubicó precisamente como una institución feudal. Los protestantes en cambio surgen en el comienzo de la descomposición feudal y darán soporte al capitalismo naciente.

Entonces las iglesias protestantes inspirarán un "espíritu capitalista", sobre todo fundamentado en el trabajo, el ahorro, la propiedad privada y la profesión como una forma de superación personal. De esta manera el sustento ideológico será mucho más progresista que el católico, las naciones más prósperas eran protestantes, en la actualidad las cosas han cambiado, puesto que el protestantismo ha dejado de ser un impulsor progresista.

El libre mercado entendido como la desregulación económica, la privatización en masa y la priorización de las libertades e intereses individuales han calado también en la religión. Pero han sido las denominaciones protestantes quienes han aprovechado su independencia de instituciones más influyentes, en este caso un pastor protestante puede abrir su propia iglesia de la misma manera que un capitalista abre un negocio.

Estas instituciones han crecido al punto de que muchas se convierten en "Mega iglesias", las cuales buscan adeptos como quien trae consumidores. La oferta es variada, comúnmente se prometen milagros y prosperidad económica a cambio de ofrendas y fe. Los líderes son empresarios multimillonarios que justifican su fortuna en su doctrina teológica e instan a sus fieles a "seguir su ejemplo" contribuyendo económicamente a la institución.

Estos empresarios religiosos son hábiles manipulando el discurso religioso, puesto que lo hacen atractivo a los oídos de las personas. La fe puede convertirse entonces en un negocio más, donde lo más importante resulta ser la contribución económica, puesto que a cambio se obtendrán prebendas. La legislación legitima este tipo de negocio, que cuenta con privilegios puesto que no existe un control fiscalizador sobre los ingresos que reciben.

El protestantismo ha sido mal empleado a conveniencia de los dueños. No existen normas internas y es una de las causantes de la crisis actual. Las leyes tienden a ser débiles y permiten abusos por parte de estos magnates, lejos de inspirar el progreso o superación de los fieles instan a la dependencia y culto del líder religioso. La manipulación de las escrituras bíblicas es otro tema común.

Al ser relativamente sencillo manipular las escrituras bíblicas entonces las denominaciones protestantes pueden ajustar a su antojo las doctrinas. Además como los fieles están obligados a depender del discurso de su líder, entonces no existe posibilidad de expresar un desacuerdo. Este abuso es legitimado por el poder que el líder tiene incluso por encima de las legislaciones civiles.

La falta de fiscalización sobre los recursos de estas instituciones multimillonarias también hace factible su vinculación con las mafias y grupos corruptos. El tema de la fe seguirá siendo polémico al mezclarse con coyunturas políticas o económicas particulares.

La educación como motor de desarrollo

En otras oportunidades he criticado el papel actual de los nuevos modelos educativos fundamentados en competitividad que excluyen la formación integral de los seres humanos. Sin embargo existen elementos dentro de este modelo neoliberal que deben ser tomados en cuenta, y deben estimularse entre los estudiantes actuales en los países del tercer mundo, entre ellos está el factor de la innovación.

Los países desarrollados comúnmente señalan que las mejores propuestas para superar la crisis financiera y el desempleo es la innovación en nuevas tecnologías e infraestructura para generar empleos, pero esto requiere de personal calificado. En este sentido la propuesta es mucho más viable en estas zonas del mundo en donde existe mejor nivel de bienestar social, este último término pasaré a describirlo.

Cuando en una nación existen rezagos tan graves como el hambre y falta de acceso a servicios tan elementales como la salud pública, exigir un alto nivel académico es realmente desconsiderado. Los problemas a resolver son muchos, y la clase media accede a una educación de calidad, sobre este término me refiero a profesores con educación universitaria, e instalaciones adecuadas para aprender.

En Latinoamérica se debe poner atención a muchas demandas sociales, y también a mejorar la calidad educativa de establecimientos públicos y privados. Calidad no significa promediar en un estándar internacional muchas veces viciado por la intervención de organismos financieros. No, la verdadera calidad significa un aprendizaje eficaz, que proporciona herramientas de análisis numérico, expresión oral, escrita, creatividad y pensamiento crítico.

La competencia puede ser un modelo sano cuando se valoran de manera eficiente las habilidades de los alumnos. Los neoliberales como el periodista Andrés Oppenheimer tienen una verdadera castración intelectual al ridiculizar las destrezas como escritura, pensamiento crítico o reflexión filosófica, puesto que no son capaces de valorar a las personas como humanos, sino que son vistas como instrumentos del mercado.

La cosificación humana es un fenómeno común. Ahora en lo que respecta a la capacidad innovadora, la región aún debe esforzarse mucho en matemáticas y ciencia. Un primer paso es capacitar docentes de estas ramas para estimular a los estudiantes, se requiere de motivación y buena capacidad didáctica. Además los más aptos pueden competir de forma sana en olimpiadas científicas, como se acostumbra en muchos países.

La competencia puede concebirse como una estimulación y no como rechazo. La clave está en saber elegir a aquellos que realmente tengan esas aptitudes y puedan ser explotadas sus habilidades. Las potencias emergentes como China, Rusia, Corea del Sur o Irán, envían a sus mejores alumnos a estos eventos, y ellos a lo interno no son exactamente neoliberales, o mucho menos del tercer mundo(excepto Irán).

Los profesores de matemáticas también requieren de capacitación constante para saber aprovechar nuevos conocimientos y técnicas. Un problema que tenemos en la región es el acomodamiento producto de la falta de estímulo. En el caso de las matemáticas y física se requiere de maestros creativos que sepan desenvolverse en un ambiente escaso de recursos.

En el caso de las ciencias sociales se trata de formar ciudadanos capaces de vivir en con una identidad y capacidad crítica ante los grupos de poder. Estas disciplinas buscan el equilibrio con las demás. Cuando se encauzan ambas se logra un desarrollo integral de los seres humanos, puesto que la sociedad es capaz de estudiarse de manera completa, entonces los problemas podrán enfrentarse con soluciones efectivas.

El motor de desarrollo no es solamente la innovación tecnológica, puesto que el término es muy amplio y forzosamente deberá abarcar todos los aspectos. Mantengo mi postura en contra de algunos estándares internacionales que no proporcionan beneficios a nuestra región, deben en cambio mecanismos de evaluación basados en nuestros problemas, no tratar de copiar modelos extranjeros que en la mayoría de casos no aportan nada a nuestra realidad. Los intelectuales y docentes de nivel medio deben realizar esfuerzos conjuntos en donde ambos sectores puedan generar propuestas adecuadas al medio.





miércoles, 17 de agosto de 2011

Abordaje de la acumulación de capital desde la dialéctica marxista en la actualidad

En Francia se desarrollaron en los años setenta congresos para repensar la dialéctica materialista, puesto que se le consideraba en un estancamiento. Pues también me parece que en la actualidad debe realizarse un análisis nuevo pero en un contexto diferente. Principalmente porque con la caída del muro de Berlín, el desaparecimiento del socialismo real y la extensión de la economía de mercado se promovió la idea de la muerte del marxismo, en este artículo quiero retomar ideas generales de "Dialéctica y ciencias de la naturaleza" de Lucien Seve, Noel Mouloud, Ph Cazzelle y G. Durup.

Sin embargo algo que muchos apologistas del libre mercado ignoraron fueron las crisis cíclicas del sistema capitalista. Este aporte marxista vuelve a tener protagonismo. La crisis financiera de 2008 puso en alerta los discursos legitimadores del libre mercado, teoría que cada vez más se volcó al dogmatismo, a la explicación mecánica de la realidad, algo que sufrió también el marxismo durante la guerra fría.

De los aportes franceses se pueden extraer valiosas ideas para combatir el marxismo dogmático y que vuelva a ser una herramienta para el análisis y explicación de la realidad. Por supuesto, tomando en cuenta los notables cambios históricos, geopolíticos y las nuevas dinámicas en la acumulación de capital, donde los capitales centrales ceden espacios ante el empuje de los emergentes.

Esta dinámica de la acumulación de capital tiene según Marx particularidades, que continúan expresando la esencia del sistema. Sin embargo la apertura económica, la globalización y la economía del conocimiento son hechos que el genio alemán no alcanzó a conocer. Estos hechos son fundamentales para comprender el capitalismo, se debe centrar nuevamente en el análisis materialista de la historia, pero no en forma dogmática.

Con esto quiero decir que no es posible excluir el mundo de las ideas, de la influencia de las ideologías y de la subjetividad. El capitalismo industrial debe ahora estudiar la influencia de las TIC's como elementos que transforman las características de las relaciones sociales de producción, quizás no en esencia, pero sí de muchas formas. El derrumbe soviético demostró que el estatismo es un fracaso, pero también lo es el dogma neoliberal, ejemplos como EEUU en 2007 y hoy los casos de Grecia, España, Irlanda, etc lo comprueban.

La dialéctica marxista continúa siendo un valioso instrumento para el análisis, la crisis social que viven Francia, España, Grecia e Irlanda ejemplifican el descontento popular de trabajadores y jóvenes ante la falta de oportunidades, el desempleo castiga en especial a la juventud. A partir de esa realidad, el dogma del libre mercado no puede ser la única vía para el conocimiento, hay que utilizar otros caminos, la dialéctica materialista es uno de ellos.

El congreso que se efectuó en Francia hace ya cuarenta años tuvo varias inquietudes y problemáticas a tratar. Uno de los aportes más interesantes del materialismo histórico es precisamente el ser una oportunidad para el conocimiento objetivo de la realidad. Asentándose principalmente en las leyes de la dialéctica, en la actualidad sirve para asumir posturas de cuestionamiento ante los embates de la ideología de mercado.

El dogmatismo neoliberal afirma que existe un pensamiento único, las ideologías desaparecen y el mundo debe estar al servicio de los intereses del mercado. Todos los elementos de la superestructura deben estar al servicio de los intereses del mercado. Todos los elementos de la superestructura deben encaminarse a satisfacer la demanda, el gusto de los consumidores. A partir de esta realidad todo se puede comprar, y los medios de comunicación se transforman en grandes manipuladores de conciencia.

Entonces los intelectuales progresistas pueden acudir nuevamente a estas ideas dialécticas. La principal es la contradicción, el gran motor de esta forma de entender el mundo. A partir de esta fenómeno la realidad no es estática, es decir, el dominio del mercado está lleno de estas contradicciones, las cuales pueden dar paso a modificaciones sustanciales del modelo aunque el sistema capitalista siga en pie.

La dialéctica sostiene que los modos de producción, en este caso el capitalismo ha surgido producto de las contradicciones del feudalismo. Claro en algunas regiones no existió dicho feudalismo como teóricamente lo desarrollan Marx y Engels. Pero una pista es que no fueron estáticos, las contradicciones actuales del capitalismo están llevando a un reacomodo, que aunque no hace desaparecer el sistema, sí modifica las condiciones.

El golpe más fuerte lo recibió el dogma neoliberal. Decenas de teóricos fundamentalistas vieron como sus verdades absolutas fueron ridiculizadas por las masas europeas, llegan al extremo de manipular esa valiente lucha culpando solo a los gobiernos, pero siendo incapaces de reconocer sus propias contradicciones, es decir, que el mercado no es un espíritu supremo que salvará a la humanidad.

Ha tenido que ser la crisis financiera y sus complicaciones siguientes las que nos hagan volcar la atención ante las nuevas ideas, o simplemente retoman aquellas que parecían olvidadas. Una característica de la dialéctica materialista es la crítica constante, la necesidad de cuestionar la realidad, solo de esta manera podremos alcanzar el conocimiento, la interpretación y explicación de la realidad.

La labor docente de los científicos de la dialéctica es también un factor determinante para que esta forma de conocimiento se aborde apropiadamente. Es necesario que aquellos encargados de la labor docente y de investigación dejen a un lado el radicalismo político del pasado, los aires de guerra fría deben superarse para encarar la sociedad del conocimiento, que sean capaces de abordar nuestra realidad actual desde la dialéctica.

Y para ello se hace imprescindible comprender la nueva dinámica geopolítica y económica del mundo. Los discursos del pasado deben sustituirse por la investigación y comprensión de los acontecimientos actuales, los procesos históricos que ayuden a entender esta realidad. Solo de esta manera la dialéctica recobrará su viveza, la crisis actual hizo vigente el pensamiento de Marx, la comprensión de la realidad lo demanda.

Uno de los elementos que debemos replantear es la obsesión del marxismo por los acontecimientos violentos. Hoy gran parte de las intervenciones militares comienzan con un bombardeo mediático, el control de la información y el conocimiento vienen a ser fundamentales para el control, no solo se trata de armamento y fuerza bruta, sino también de manipulación de los acontecimientos.

La lucha de clases, un concepto ya desechado por los neoliberales dogmáticos hace presencia nuevamente en Europa. La sobrexplotación de los trabajadores franceses, la política de ajuste estructural es rechazada en España, Grecia, etc. El fundamentalismo de mercado culpa al político, pero el trabajador y estudiante universitario son conscientes de la crisis sistémica que padecen.

Ese enfrentamiento no es exclusivo del tercer mundo, está presente en el corazón del primer mundo. Otro de los aspectos es el empleo de la dialéctica materialista no sólo como una lógica, sino como una forma de construir conocimiento, desde un análisis epistemológico. Las ciencias sociales aún conservan muchos elementos del materialismo dialéctico, debido a las posibilidades de construir conocimiento de la realidad social.

La producción del conocimiento será en realidad la que supere su aplicación mecánica, que no sea solo una asignatura universitaria que nos sirva para acumular conocimientos. Más allá de esto, se debe emplear de forma metodológica, no como verdad absoluta, el objetivo de las investigaciones es producir conocimiento, y precisamente la comprensión de la realidad social requiere de elementos metodológicos.

El otro elemento que se hace necesario analizar es la pedagogía de la dialéctica. En este caso que las universidades retomen su enseñanza desde la perspectiva crítica, que lleve al análisis de la realidad, contextualizando la realidad que se vive. La filosofía francesa de aquel tiempo atravesaba por dificultades, los científicos reducían su valor, esta realidad pareciera repetirse en la actualidad.

Los neoliberales rechazan a las ciencias sociales puesto que privilegian la investigación que produce ganancias. En pocas palabras el conocimiento histórico o político no debería ya estudiarse científicamente, sino dejarlo como un lujo intelectual de las élites, para que la realidad sea interpretada por un grupo privilegiado que después lo venda comercialmente, es decir, únicamente vale aquello que reproduzca la economía de mercado.

Pero la sociedad de la información también producto de la acumulación de capital, ha generado una nueva gama de tecnologías. La posibilidad de comunicación a nivel mundial a través de INTERNET abre nuevas puertas de expresión. La conciencia crítica de los científicos sociales puede generar discusión ahora mediante las TIC's. Los intelectuales críticos deben perseverar en su lucha por expresar sus ideas.

La acumulación de capital tuvo en Carlos Marx quizás a su mayor crítico y conocedor. La característica esencial de aquel momento era la revolución industrial británica, es decir el siglo XIX. Fue una época de notables avances técnicos, pero también de agudización de la explotación de trabajadores. La proletarización aceleró el proceso de descomposición feudal, y su conversión en obreros asalariados.

La burguesía dominante impulsa nuevos avances técnicos, la maquinaria británica se perfecciona y los ingleses se convierten en el mayor imperio del mundo. Solamente los Estados Unidos podrán competir con ellos. Pero lo más interesante es la contradicción fundamental del capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción en pocas manos y la masa desposeída.

Y es que los capitalistas siguen privilegiando el interés privado, en la actualidad la juventud europea demanda nuevas oportunidades, posibilidades de desarrollo y sobre todo rechaza la privatización de los servicios públicos. Al igual que la sociedad capitalista que analiza Carlos Marx en "El Capital" en la actualidad los grandes banqueros, la industria y el gobierno privilegian su interés particular, buscan recargar su crisis en los trabajadores.

Pero muchos analistas neoliberales buscan culpar al gobierno, esto para negar la contradicción que les sigue acompañando. Y es que las protestas no tienen el vigor de las luchas antisistémicas del siglo XX. La apropiación privada de los medios de producción lleva a la concentración de capital, un fenómeno que los europeos y norteamericanos están padeciendo pero especialmente los españoles se quejan de la falta de empleo.

Este país particularmente padece el haberse adherido a la comunidad europea, se encuentra en un pálido estancamiento, como el analista ruso Daniel Estulin señaló en el año 2010, lo más recomendable para ellos sería abandonar el euro, y ahora sí desarrollar su infraestructura propia. Es reconocido por ellos mismos la deficiencia de su sistema educativo, el cual se encuentra lejos de desarrollar innovación tecnológica, la cual se requiere actualmente.

La protesta europea también sirve para generar conciencia, los europeos no son ciudadanos que exalten al libre mercado como su salvación. Se han dado cuenta que los desequilibrios financieros son compensados con más explotación, otro ejemplo fue la reforma al sistema de pensiones en Francia el año pasado, y a pesar del encendido ánimo característico de este pueblo, el presidente Sarcozy y el congreso lograron implementar la reforma.

Una afirmación de Marx parece que se aplica bien: "En el capitalismo la riqueza social se convierte en proporciones cada vez mayores en propiedad de quienes disponen de medios para apropiarse el trabajo no retribuido de otros". Este extracto de "El Capital" no es nada descontinuado. Puesto que los capitalistas siguen privilegiando sus intereses particulares afectando a los trabajadores, esto ha desatado la ola de protesta en Europa occidental.

La tradición de socializar las pérdidas parece presentarse nuevamente, y esta vez no es el tercer mundo, sino que precisamente el capitalismo central el que padece sus propias contradicciones. Las ideas de este economista alemán por muchos olvidado recobran nuevos bríos. Y es que el fundamentalismo de mercado no tiene propuestas creativas para entender este proceso, precisamente porque no encuentra como justificar su dogma.

Para los neoliberales siempre el culpable de todo debe ser el Estado. Pero millones de trabajadores han comprendido que se trata de contradicciones propias del sistema, no pueden engañar al pueblo por más que reciten el proverbio neoliberal. Ellos no reclaman transformaciones revolucionarias como en el siglo XIX, solamente mayores oportunidades, que no recaiga en ellos el caos de los capitalistas, principalmente banqueros.

Entonces lo que puedo rescatar de dicho congreso francés es el redescubrimiento de la dialéctica materialista. Las contradicciones del sistema vuelven a agudizarse, los intelectuales deben contemplar ampliamente la realidad, no pueden encerrarse en los toscos manuales del libre mercado, no, los hechos demuestran que la realidad no puede comprenderse aplicando mecánicamente la teoría de Mises o Friedman a los problemas.

Precisamente el materialismo dialéctico ha contribuido últimamente a establecer nuevas interpretaciones. Las contradicciones de clase, y sobre todo la agudización de los problemas sociales requiere de puntos de vista diversos. Además la decadencia europea también da muestras de un nuevo mundo naciente, nuevos centros de poder emergen a gran velocidad.